Mucho ruido

A mí me ocurre que hay una serie de eventos que se me repiten, a la vez que me producen una especie de desconcierto.

La que otrora fuera Pasarela Cibeles, hoy renombrada Madrid Fashion Week -mucho más cool– el Festival de cine de San Sebastián, co-nominado Donostiako Zinemaldia, aunque se celebran una vez al año, a mí me parece que tienen lugar cada pocos meses, como que se me juntan.

Por más que les cambien el nombre, a mí que no me engañen, yo creo que hay varios en el año. Y me pasa lo mismo que con la Semana Fantástica o los 8 días de oro de esos grandes almacenes que nunca queremos nombrar, pero ni falta que les hace… que luego tú vas y cuentas y ni la semana es tal ni los días son ocho. Y a mí, ¿por qué me pasan estas cosas?

Autor | Chus Vidal

Foto | G. Rivas Valderrama en Flickr

Rotondas

Por fin nace el debate sobre las rotondas. Durante años, España abusó descaradamente de las rotondas. Mantengo desde hace mucho que el crecimiento desmesurado de las rotondas ha dado lugar, incluso, al nacimiento de nuevas profesiones. Por ejemplo, la de diseñador de rotondas. Cuando un ayuntamiento vivía su etapa más floreciente, llenaba la ciudad de rotondas. Y si la cosa era como para tirar cohetes añadía unas cuantas fuentes y un par de polígonos industriales. Y a continuación contrataba arquitectos de relumbrón para que decorasen las rotondas. Hoy las fuentes están secas, los polígonos son pasto de la maleza y los maravillosos mini jardines de diseño que ornamentaban nuestras incómodas rotondas se han convertido en secarrales. Y ahora que ya hemos vivido millones de horas en atascos interminables para sortear tanto giro de volante, por fin leo en la prensa que empezamos a cuestionarnos sus bondades.

Autor | Chus Vidal

Foto | Juanedc en Flickr

Tendencias científicas

Supongo que no soy la única que lo ha notado. Resulta que algunas prescripciones o recomendaciones médicas, que eran de obligado cumplimiento hace unos años, de pronto son errores garrafales.

Antes cuando teníamos fiebre había que abrigarse y taparse mucho, mucho, mucho. Ahora resulta que hay que destaparse e incluso darse baños de agua tibia e irla enfriando progresivamente. Cuando nos resfriábamos, el médico nos atizaba unas inyecciones antibióticas sí o sí y hoy lo de las inyecciones es un último recurso y el antibiótico más de lo mismo. La Aspirina hoy es veneno, los antiinflamatorios que otrora tragamos como caramelos producen arritmias, úlceras y no sé cuántas cosas más, la Mercromina murió de éxito, dando paso al Betadine que lleva camino de ser sucedido por la Cristalmina… Así no hay quien se haga con un fondo de botiquín, ¡oiga!

Autor | Chus Vidal

Foto | IMA Neuquen en Flickr

Palabras

Cada poco tiempo recibimos, así como sin darnos cuenta, la llegada de una nueva palabra y con ello de un nuevo concepto que naturalizamos de inmediato e incorporamos a nuestras vidas cotidianas como si siempre hubieran estado en ellas.

Un día (ya casi no lo recordamos) incorporamos la patera. Al cabo de algunos años, en un alarde de hilar fino, llegó el cayuco. Luego los maremotos de toda la vida pasaron a ser tsunamis.

Y esta mañana, mientras desayunaba, aprendí lo que es el bunkering. La lista es mucho más larga, pero esto es solo el post de una bloggera.

Autor | Chus Vidal

Foto |anieto2k en Flickr