Querida Paula

Veo imágenes que me estremecen por dentro y por fuera. Suma y sigue. Es una verdadera pena que nos dejemos arrastrar por unos cánones de belleza erróneos, que ponen en peligro nuestra salud, que nos roban precisamente lo que buscamos, la belleza. Suponen un durísimo castigo físico y psicológico (no sé si en este orden), del que las víctimas nunca se recuperan del todo, deja secuelas vitalicias y hace que el entorno afectivo también sufra mucho.

Da igual el nombre médico que tenga, no importa el rótulo. La cuestión es que no hay nada que justifique que una persona, por lo general joven y guapa, se mate de hambre en una escalada de violencia contra sí misma y que mientras los demás vamos viendo cómo se acerca peligrosamente a la muerte, ella siga tratando de perder “unos kilitos”. Sus huesos sobresalen dolorosamente, sus ojos se van quedando sin expresión, a su piel ya no le queda brillo… ¡Que alguien pare esta locura!

Autor | Chus Vidal

Foto | Francisco Oliveira (PortoPortugal) en Flickr

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