Pocas letras

Los llamados intercambiadores, esa especie de estaciones urbanas de tren/bus/metro que tenemos en ciudades grandes, son unos lugares bastante inhóspitos, en los que los seres humanos nos mostramos con toda la brutalidad de la que somos capaces. Pero en ellos hay (o había) pequeñas muestras de lo contrario, que a modo de islotes para náufragos, te permiten un poco de esperanza en la condición humana.

En mitad de los atropellos, carreras, empujones, malas miradas, puestos en lo que se venden todo tipo de fruslerías, me encontraba cada mañana y cada tarde una máquina expendedora de libros. Siempre me sorprendía para bien. Desde hace unos días en su lugar hay otra que ofrece ¡gazpacho y salmorejo!

No tengo nada más que añadir.

Autor | Chus Vidal

Foto | annais en Flickr

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