Mitos

Cuando somos jóvenes nos encandilamos con algún músico, escritor, pintor o lo que fuere y hacemos verdaderos sacrificios. Al final eso es un mito ¿no? Pero luego, a medida que vas cumpliendo años, o mejor dicho, cuando ya los has cumplido, un día te das cuenta de que aquel cantante (cantautor en mi caso, claro) te aburre más que contar ovejitas.

Confieso que me ha pasado. Me tragué un concierto de un cantautor francés al que, si querías ser progre de verdad, tenías que adorar, subida sobre las vallas de separación del escenario. A mitad de la actuación yo ya notaba dos cosas: una que aquel tipo de eterna barba blanca, la verdad es que me aburría bastante. Y otra que me dolían a rabiar las piernas y lo que no era las piernas. Para mí aquella noche murió el mito y, por añadidura, dejó de gustarme su música. Me ha pasado más veces, pero no tiene que ocurrirle a todo el mundo. Lo digo por tranquilizar a las fans de Justin Bieber…

Autor | Chus Vidal

Foto | larskflem en Flickr

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